- Haber podido preguntar cómo se forma la vida.
- Poder realizar cuatro tareas del hogar.
- Haber estado en una librería, en una iglesia (o mezquita, o sinagoga...), en un museo.
- Haber cambiado o ayudado a cambiar a un bebé.
- Haber cogido moras de un arbusto.
- Haber oído tocar un órgano en una catedral.
- Querer ganar y saber perder.
- Donar al mendigo o al músico callejero.
- Tener la experiencia de que se ponga en práctica una propuesta de mejora realizada por uno mismo.
- Haberse metido en un arroyo.
- Haber sembrado y cosechado.
- Haber mediado en una pelea. Haberse mantenido al margen de una pelea.
- Recordar una promesa cumplida.
- Haber vivido la naturaleza como amiga y enemiga. Como necesitada de protección y como agresiva y peligrosa.
- Haber compartido con un adulto una cuestión sin resolver."
lunes, 22 de marzo de 2010
Cómo pueden descubrir el mundo los niños
martes, 9 de febrero de 2010
- Objetos que cuando se abren o separan, revelan otro aspecto (ej. muñecas rusas)
- Objetos que encajan, de forma que se convierten en parte de uno mayor (ej. rompecabezas)
- Objetos que tienen más de un uso (ej. cuchara que se convierte en catapulta, una hoja de papel en un avión...)
En cuanto al desarrollo físico, a esta edad va aumentando progresivamente el control de la motricidad. necesitan desarrollar una mayor coordinación motora, y de forma innata les gusta hacer equilíbrios, escalar, luchar, patinar, saltar y hacer acrobacias, por lo que haríamos bien en dejarles mucho sitio libre y sería ideal que dispusieran de espalderas o cuerdas colgadas, aunque si en la habitación hay unas literas, seguro que las aprovecharán.
Más adelante, sobre los 4-5 años, pasamos de la individualidad del periodo anterior a la integración en el grupo. Al principio, se limita a permanecer más tiempo en el mismo lugar, interactuando con otros niños en pequeños grupos, aunque no hay cooperación real. Al final de esta etapa comienza a preferir los juegos de grupo. Le encanta coleccionar cosas y mostrarlas a los demás. También le gusta mostrar sus trabajos escolares, de los que se siente orgulloso, por lo que es importante disponer de un lugar bien visible para exponerlos.
A esta edad, buscan la aceptación y admiración de los otros. Es la fase en la que se desarrolla lo que Freud denominó el superyo que es la representación de los valores de la sociedad. Simplificando mucho la cuestión, podríamos decir que el superyo es la asimilación de los deseos de los padres. En esta etapa, una recompensa puede ser una buena manera de ensalzar al niño que se esfuerza por alcanzar los estándares sociales. No con juguetes o dulces, sino con:
- estrellas, que se siente orgulloso de lucir.
- un suceso especial
- una salida inusual (a un museo, un paseo para buscar piedras, por ejemplo)
Es un buen momento para investigar y desarrollar si es el caso, su interés en materias como las ciencias, la música o las artes. También para disfrutar con actividades basadas en la exploracón y la investigación.
Lo más difícil para los padres, quizá será separar su propio conocimiento personal del Yo del de sus hijos. Hay que ser consciente de nuestras propias filias y fobias y respetar los rasgos distintivos de cada uno de nuestros hijos.
Así, aunque más adelante, hacia los 6 años, tienden a representar roles, a imitar a personas o personajes con los que se identifican, investigando de nuevo diferentes posturas, los niños que crecen siendo conscientes de la diversidad de alternativas, así como de sus consecuencias, tienen un ego mayor y desarrollan la confianza suficiente para encontrar su propio camino.
lunes, 25 de enero de 2010
DE LOS 18 MESES A LOS 3 AÑOS
En la primera etapa, el niño lentamente ha ido aprendiendo a distinguir entre él y los demás. Alrededor de los 18 meses, comienza a comprender que no es el centro del Universo y que la satisfacción de sus necesidades depende de otros, por lo que intenta influir en el comportamiento de los demás.
En esta etapa, los niños se adaptan al mundo físico que les rodea definiéndolo con el lenguaje, habilidad que comienzan a adquirir, de la misma manera que en la anterior lo hacían a través de los sentidos. No obstante, van a seguir aprendiendo de las experiencias sensoriales, principalmente táctiles, a través de sus manos, pero ampliándolas mediante la manipulación de objetos.
El niño de esta edad busca sin parar nuevos descubrimientos explorando el mundo que le rodea. Si quieres fomentar su conexión con este mundo todavía desconocido para él, crea todas las oportunidades posibles de exploración poniendo a su alcance, en un área de actividades o en una simple cesta, una gran diversidad de objetos, tanto juguetes como objetos de uso cotidiano...o no tanto, tales como:
- cacerolas y cazos
- llaves
- libros de tapas duras
- papel de diferentes texturas
- brochas
- tejidos diversos, mallas de red
- objetos elásticos
- caleidoscopio
En este periodo predomina el juego, transformado en una experiencia sensorial, y la fantasía, por lo que muy probablemente se interesará menos por los juguetes cuidadosamente seleccionados que por el menaje de la cocina, es decir, por objetos que es capaz de transformar con la imaginación. Todos, creo, hemos visto cómo un niño desembala un bonito juguete... y se pone a jugar con la caja.
Procuremos, pues, ofrecerle objetos que no tengan una forma de uso definida, ni cuya utilidad sea alcanzar un objetivo concreto, sino que sean interesantes por sí mismos, por su forma, textura o por las posibilidades de uso que ofrezcan:- sombreros y pelucas
- bloques de madera
- cojines grandes, pouffs
- cajas de cartón de distintos tamaños
- grandes trozos de tela de diferentes colores y texturas
- varillas
- aros de goma
- prendas de vestir de adultos